La industria de la ganadería se acostumbró a ver como un hecho normal las cojeras en su rebaño sin importar el dolor y el confort cuando un animal sufre esta problemática. Lo que se desconoce o se pasa por alto es el impacto real cuando dentro de la granja existe cierta prevalencia de cojeras. Lo analizamos a continuación.
Las claudicaciones o cojeras tienen un impacto directo en la productividad y en el rendimiento del animal, sin importar si es ganado comercial, ganadería especializada o exposición (show), y las consecuencias afectan directamente a la economía de la empresa. Cerca de un 98 % de los problemas se dan en la parte baja de la extremidad del animal; para ser más concretos, en la pezuña, y el 2 % restante en la parte alta, es decir, corvejones, anca, cadera, hombros, etc. Ahora bien, entendamos un poco el contexto de lo que está ocurriendo cuando el bovino claudica.
La pezuña del bovino es una pequeña y muy importante estructura anatómica que se compone de varias piezas clave que articulan en condiciones normales, lo que da como resultado un correcto funcionamiento.
Entre ellas, están las siguientes:
• estuche córneo (pared dura)
• huesos (falanges)
• tejido vascularizado (corion)
• almohadilla digital (amortiguación)
• fibras de colágeno, tendones y ligamentos

Todas las partes mencionadas se encargan de sostener el peso corporal del animal, regulando las fuerzas y presiones para que este pueda ejecutar una adecuada locomoción. A su vez, esta estructura es la interfaz entre el cuerpo del bovino y el suelo, haciendo las veces de órgano protector, ya que el entorno se ha vuelto muy exigente para nuestros animales a causa de los sistemas de producción a los que los hemos adaptado.
Sin embargo, manejos del ganado inadecuados como recorrer largas distancias desde y hacia el ordeño, caminar sobre superficies de cemento, caminos agresivos y/o abrasivos, exceso de humedad, entre otros, son contraproducentes y, como consecuencia, comienzana presentarse daños anatómicos irreversibles dentro de la pezuña, lo que trae como resultado animales que sienten dolor al desplazarse.

Con el fin de reducir el daño, es importante que profesionales capacitados realicen podologías preventivas funcionales, ya que se debe equilibrar la distribución de peso entre los dos dedos, restablecer el ángulo óptimo de la pezuña (52°), nivelar la suela generando área amplia de apoyo y formar un hueco axial para evitar la presión excesiva sobre la tercera falange.



El cronograma y la rutina de un recorte de pezuñas para prevenir cojeras y dar confort al bovino son prácticas fundamentales y se deben implementar según el enfoque productivo que tenga cada ganadería:
Tabla 1. Programa de podología preventiva según el tipo de explotación
| Tipo de explotación | Frecuencia |
| Ganado tipo leche | Antes del secado y en el posparto, 80-120 días en leche |
| Ganado tipo carne | Por lo menos 1 recorte por año |
| Ganado de show | Por lo menos cada 60 días. Condiciones de estabulación y manejo, considerando el número de ferias a las que estos animales asisten en el año |
Cuando revisamos datos a nivel mundial, encontramos que existe una prevalencia alta de cojeras en la ganadería, debido a que, culturalmente o por desconocimiento, somos tolerantes al dolor de los animales y no instauramos programas rutinarios preventivos, ignorando que las cojeras representan una de las tres principales pérdidas económicas en la ganadería, lo que provoca el aumento de los costes de producción y la disminución del bienestar y rendimiento tanto productivo como reproductivo.
Figura 1. Pérdidas económicas debido a las cojeras

En la actualidad, ya existe una corriente de profesionales dedicados al estudio, a la investigación y al tratamiento de las patologías. Esta rama de la medicina veterinaria está trabajando arduamente para disminuir los “números rojos” arrojados por las estadísticas, siempre desde la prevención, así como en la atención de los pacientes con procedimientos médicos adecuados, con buenos resultados en la cicatrización de las lesiones.
CULTURALMENTE O POR DESCONOCIMIENTO, SOMOS TOLERANTES AL DOLOR DE LOS ANIMALES Y NO INSTAURAMOS PROGRAMAS RUTINARIOS PREVENTIVOS, IGNORANDO QUE LAS COJERAS REPRESENTAN UNA DE LAS TRES PRINCIPALES PÉRDIDAS ECONÓMICAS EN LA GANADERÍA
Como podólogos expertos, cuando abordamos un bovino claudicando, lo primero de todo es necesario analizar el score de locomoción, que básicamente es la observación de los signos de dolor, identificando la extremidad comprometida, el dígito y la zona de este, también su posterior procedimiento con herramientas de calidad. De manera adicional, usamos dispositivos ortopédicos como tacones (blocks) o plantillas y vendajes curativos si fuese necesario. Para estas prácticas, es clave y de evital importancia contar con técnicas y terapias médicas, bretes de sujeción, herramientas, asepsia, etc.


CONCLUSIÓN
Para obtener resultados óptimos en todo lo correspondiente a la salud podal, es primordial adquirir conocimiento por parte de todos quienes estamos rodeando a nuestras vacas (ganaderos, veterinarios, técnicos y operarios), educándonos para dar siempre lo mejor a nuestros animales.
- Autores: Juan Diego Cadavid G. [podólogo bovino especializado, Instituto de Cuidado de Pezuñas Dairyland, MVZ Universidad CES, Wisconsin (EE. UU.)] y María Antonia Jaramillo V. [podóloga bovina especializada, MVZ Universidad CES, Wisconsin (EE. UU.)]
- Artículo disponible en Vaca Pinta 61







