En esta entrega ofrecemos los puntos clave del estudio llevado a cabo entre 2012 y 2025 —con más de dos millones de datos recogidos en el programa I-SAP de Conafe—, el cual fue presentado en las jornadas celebradas en febrero de 2026 en Talavera de la Reina (Toledo) con motivo de la XIV Unificación de Criterios entre Podólogos y el XI Curso de Podología Bovina.
Se suele decir que «lo que no se mide no se puede mejorar». Esta premisa es especialmente cierta cuando hablamos de la salud podal de nuestras vacas. Gracias al esfuerzo conjunto de ganaderos, podólogos y asociaciones, hoy contamos con una base de datos histórica impresionante que nos permite entender mejor qué está pasando en nuestras granjas y cómo actuar de forma más eficiente.
LA SALUD PODAL EN CIFRAS
Este estudio abarcó un extenso periodo comprendido entre 2012 y 2025, con más de dos millones de datos recogidos en el programa I-SAP de Conafe. Los datos procedían de 13 comunidades autónomas y 2.454 granjas, y fueron registrados por 101 podólogos mediante tres fuentes de recogida de información (DATPAT, ANKA y Seragro). A lo largo de todos esos años se observó un incremento de la información registrada, debido a la incorporación progresiva de nuevas comunidades autónomas en el programa I-SAP.

LA UNIFICACIÓN DE CRITERIOS: UN ESFUERZO COLECTIVO
Desde el comienzo del programa I-SAP para la recogida de información sobre salud podal, se han realizado cursos de unificación de criterios para que el registro por distintos podólogos y fuentes pudiera ser comparable entre sí.
En 2025 se publicó el último Manual para la identificación de lesiones podales gracias al Grupo de Trabajo para la Formación y la Estandarización en Podología Bovina y Bienestar Animal (GT-FEPYBA) —fruto de la colaboración entre Conafe y la APPB—, lo que permitió unificar las lesiones según su tipología (13 grupos en total) y nivel de gravedad.
Año tras año se han ido optimizando los códigos para digitalizar las lesiones, aunque aún podría haber algún margen de mejora. Por ejemplo, muchos registros sin poder clasificarse en los grupos definidos en el manual se han codificado como «separación» y, posteriormente, se ha visto que corresponden a lesiones de línea blanca, lo que permitirá una correcta identificación en adelante.
Por fortuna, con el paso del tiempo se ha ido observando un aumento en el porcentaje de lesiones correctamente asignadas a sus grupos específicos y una disminución correlativa de los registros indeterminados.

Otro ejemplo significativo de la importancia de la homogeneidad en los criterios pudo observarse en cuanto al grado de severidad de las lesiones, ya que, tras la modificación acordada en una de las reuniones de unificación, en los dos últimos años se están registrando más lesiones graves que leves, como se muestra con las dermatitis.
CONTAR CON UN PODÓLOGO QUE REGISTRE METICULOSAMENTE CADA INTERVENCIÓN Y ANALIZAR ESOS DATOS CON EL VETERINARIO PERMITIRÁ AL GANADERO […] ASEGURAR QUE SUS VACAS CAMINEN SANAS HACIA UNA MAYOR PRODUCTIVIDAD
LAS TRES GRANDES LESIONES PODALES EN LAS GANADERÍAS ESPAÑOLAS: ¿LA EDAD AUMENTA EL GRADO DE RIESGO?
Los tres grupos de lesiones podales que dominan el panorama en nuestras explotaciones, basados en el manual antes mencionado publicado por el GT-FEPYBA en 2025, son las dermatitis (grupo 1), las úlceras de suela (grupo 4) y las lesiones de línea blanca (grupo 10).
- Dermatitis: Es la lesión más frecuente, con una prevalencia media anual del 9 %. Al ser de origen infeccioso, los datos muestran que afecta por igual a vacas jóvenes y adultas. No importa si es el primer parto o el quinto; la dermatitis es una amenaza constante que requiere higiene y prevención continua.
- Úlceras de suela: A diferencia de la dermatitis, las úlceras tienen un componente metabólico y mecánico muy fuerte. La prevalencia media anual en el periodo considerado fue de un 7 %, y se observó que la prevalencia aumenta drásticamente con la edad del animal, en especial debido a las lesiones leves.
- Lesión de la línea blanca: Al igual que las úlceras, esta lesión afecta sobre todo a las vacas adultas y su prevalencia anual es similar, aproximadamente del 7 %.

CONCLUSIONES
El esfuerzo que se está realizando en la unificación de criterios para la recogida de datos está funcionando y logrando que la información sea cada vez más precisa y útil para el sector. Contar con un podólogo que registre meticulosamente cada intervención y analizar esos datos con el veterinario permitirá al ganadero anticiparse a los problemas, ahorrar en tratamientos y, sobre todo, asegurar que sus vacas caminen sanas hacia una mayor productividad.
- Autora: M.ª Ángeles Pérez-Cabal, Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid
- Artículo disponible en Vaca Pinta 60







